IntroducciónSin duda, la eficiencia energética es un aspecto de preocupación para la mayoría de las personas. Sin embargo, la comprensión de lo que implica realmente la eficiencia energética y los modos de implementar la iniciativa de ahorro energético siguen estando fragmentados. Por este motivo, algunas empresas como Schneider Electric han definido dos enfoques de eficiencia energética: la eficiencia energética pasiva y más significativamente, la eficiencia energética activa. Para muchas personas, las medidas energéticas giran en torno a la consideración de cuestiones térmicas en el sector de la construcción, con soluciones como el aislamiento, la instalación de ventanas y contramedidas para la pérdida de energía calorífica. Para otros, es una cuestión de iluminación, si bien es cierto que a menudo se limita a la instalación de dispositivos de bajo consumo. Las personas con grandes requisitos de calefacción, pueden encontrar la respuesta a sus necesidades en las calderas de alto rendimiento. Todas estas medidas son loables y necesarias, pero en realidad se trata únicamente de contramedidas pasivas que mitigan en gran medida la pérdida energética, en lugar de la energía utilizada. La eficiencia energética activa se puede lograr sólo cuando se instalan equipos y dispositivos de bajo consumo, sino también cuando se controlan para que utilicen únicamente la energía necesaria. El aspecto del control es el elemento fundamental para lograr la máxima eficiencia. Para ilustrar el significado, imaginemos una lámpara de bajo consumo energético que se deja encendida en una habitación vacía. Lo único que se consigue es derrochar menos energía que si se utilizara una lámpara normal.
|